The Amazing Spiderman
Antes que nada, un disclaimer. Soy fan de las películas de Spiderman de Raimi. De las 2 primeras, y no me duele decir que hasta hubo cosas de la tercera que me hicieron gracia. Por eso tengo que hacer un esfuerzo para hablar con objetividad de The Amazing Spiderman, el reboot de Marc Webb de la franquicia arácnida en cine. Iba a decir que lo intentaría sin caer en comparaciones odiosas... pero no me sale. Para comprender los pros y los contras de Amazing me vienen muy bien referencias a las películas de Raimi, y a otras del ramo.
The Amazing Spiderman vuelve a contar el origen de Spiderman, con un nuevo reparto y un nuevo enfoque, que parece dar un corte un poco más urbano, más realista, más romántico al personaje, un punto más alejado de la fantasía, la acción y lo épico que lo que hizo Sam Raimi hace años, pero sin alejarse del referente de los comics (resulta muy fácil encontrar las continuas referencias a las historias originales).. Hasta la fotografía tiene un tono más oscuro, más próximo, digamos, al Batman de Nolan, que a los Vengadores de Whedon.
Eso no es necesariamente malo, pero implica centrarse mucho en los personajes y en los diálogos. Y en esto la película sólo lo logra parcialmente. El reparto está muy logrado, con un Andrew Garfield que consigue hacer suyo el rol de Peter Parker, haciendo una composición llena de autenticidad de adolescente brillante pero inadaptado, y con una Emma Stone escalofriantemente parecida a la Gwen Stacy de los tebeos clásicos, y que al mismo tiempo la lleva más allá del rol de novia ideal y fragil. Igualmente, resultan entrañables Martin Sheen y Sally Field como Tío Ben y Tía May, llegamos a simpatizar con el cambio de postura del capitán Stacy, y con las razones del villano de la función, el doctor Connors (Rhys Ifans) antes de que le de un ataque de psicosis reptiliana galopante.
Sin embargo, algo falla en los diálogos, la relación entre los personajes, que sin estar mal, les falta la capacidad de divertir o emocionar. Y al ser tan importante en la trama la historia romántica, esa falta de entusiasmo pesa como una losa en la película, que a ratos mueve a mirar la hora (que la peli dure 135 minutos no ayuda nada). Igualmente, aunque la técnica de efectos especiales está ahora 10 años mejorada respecto de las películas de Raimi, tengo la sensación de que las escenas de acción resultaban más espectaculares, más claras, más logradas.
No quisiera dar a entender que Amazing sea una mala película, porque no lo creo. No creo que sea “innecesaria”. Es una visión de Spiderman tan válida como otra cualquiera, y tiene elementos que la distinguen de su antecesora, manteniendo los necesarios lazos con los comics originales. Pero las posteriores e inevitables entregas (es evidente que la trama deja deliberados cabos sueltos para futuras secuelas), aunque mantengan el tono, quizás necesiten un director que sepa hacer más brillante, más divertida la historia, y las relaciones entre personajes, y que sepa conjugar mejor lo superheróico y lo romántico. Ya veremos...
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La saga de MIB es uno de esos casos en los que una secuela desafortunada mancha la memoria de las buenas aportaciones de una primera entrega. Lo que en la primera parte sonaba fresco, divertido y original, en la segunda sonaba ya visto. De hecho, la segunda, aparte de contar con un guión no demasiado acertado, tenía un tono bufo y pasado de vueltas que llevaba demasiado lejos el tono irónico de la primera.
Men In Black 3 parece decidida a aprender de los errores de la entrega previa, con una historia que se toma mucho más en serio a los personajes, que intenta darles un trasfondo algo más dramático, sin perder de vista el humor de un New York donde los extraterrestres se ocultan a los terrícolas a simple vista. La película no renuncia al universo MIB que ya conocemos, para eso es una secuela, con lo que inevitablemente, ya no contamos con el factor sorpresa de la primera parte. Y Will Smith continua con su habitual papel de graciosillo, (pero lo hace tan bien, que yo no me quejo), pero además renueva el escenario introduciendo los viajes en el tiempo, el mundo de los Hombres de Negro de los 60 (¿alguien ha dicho MAD MEN? :-) ), y aprovechando que Tommy Lee Jones, aunque aparece un rato para interpretar a K con su habitual buen hacer, ya está muy mayor para futuras secuelas, se nos presenta a la versión joven del gente de negro K, con un mimético Josh Brolin que hace suyo el papel del K de los 60, recordándonos al K maduro, y aportándole facetas al personaje.
Algunos de los personajes adicionales que aporta la película también son memorables, como ese entrañable extraterrestre que percibe simultáneamente todas las líneas temporales posibles y a veces no tiene muy claro en cual vive. O el logradísimo villano de la película, que recuerda en parte al brutal, sanguinario (e hilarante) cazarrecompensas espacial Lobo de los comics DC
Quizás el único problema de la película es que el uso que hace del viaje en el tiempo y lo inmutable de la corriente temporal. Aunque hay numerosos hallazgos (la pelea final aprovecha mucho los saltos temporales y recuerda a algunos momentos de Regreso Al Futuro), continuamente flota en el ambiente que va a producirse una tragedia inevitable. Sin embargo, a la revelación final le falta fuerza y está algo traída de los pelos.
Sin embargo, esto es una pega menor en una película de lo más entretenida, que recupera el sabor que hizo la primera película tan disfrutable. Fans de la ciencia ficción con sentido del humor: Vayan a verla. Diversión garantizada.
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Una de esas películas que tienes pendientes y que nunca sacas tiempo para ver. Bueno pues ya la he visto, y me ha provocado sensaciones contradictorias. La maestría de Sam Mendes a la hora de mezclar una historia dramática con un tono de comedia oscura agridulce está fuera de toda duda.
Aunque el mérito también recae en gran parte en manos de Kevin Spacey: Hace muy fácil creerte y simpatizar con la historia de ese padre de familia de la clase media, cuya vida familiar y personal le ha ido anulando como persona con el paso de los años, y para el que su deseo por la amiga de su hija es un revulsivo para cambiar su vida, dinamitándola si es preciso. De hecho, es interesante que ningún personaje es negativo, o al menos todos se retratan con bastante empatía: Todos, desde la madre (Annette Bening), la hija (Thora Birch), la amiga (Mena Suvari), hasta el vecino (Chris Cooper) se sienten atrapados por sus propias vidas. De hecho, el freak interpretado por Wes Bentley parece el personaje más cuerdo y equilibrado, con diferencia, en contraste con las familias aburguesadas “normales” que se retratan en la película.
Es sólo que el desenlace le da una sensación de futilidad a todo lo que ha pasado que no estoy seguro de si casa con lo que quiere contar la película. Seguramente el hecho de que originalmente la historia fuera a ser inicialmente la narración de un crimen basado en un hecho real, todavía pesa un poco en la película, aunque el guión se alejara muchísimo de ese primer punto de partida. En todo caso, si, es una película que hay que ver.
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Vaya por delante que, a pesar de contar con un actor de primera división, tanto de calidad como en popularidad, como es Guy Pearce, MS1 es una película de capital europeo -como atestigua que Luc Besson esté acreditado como productor- y como tal, de una factura correcta pero modesta, para ser una película de acción fantástica. Casi podríamos hablar de una serie B de lujo.
La película, a grandes rasgos, está ambientada en un futuro inmediato y narra el rescate, por parte del convicto Snow, de la hija del presidente de los USA, atrapada en un motín de un satelite habilitado como prisión espacial. Si alguien está pensando "Snake Plissken", no va desencaminado. La referencia evidente es Rescate en Nueva York, de John Carpenter, pero donde el mundo de Carpenter es una distopia bastante siniestra, y Plissken es un antihéroe bastante hosco, en esta película Snow es un pillo gracioso,que va de duro pero en el fondo tiene un corazón de oro, y el futuro oscuro que se nos presenta no tiene mucha más profundidad que un tebeo.
Ahora bien, aunque sea un tebeo, y además con un guión casi de manual, es un tebeo divertido, donde los malos son muy malos, y el bueno se las sabe todas y es el más simpático de la función. Acción, tiros y naves espaciales, para pasar el rato siempre que no se sea muy exigente.
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Ver una película que adapta un libro justo después de leer el libro te contamina irrevocablemente. Puede predisponerte en contra, sobre todo si el libro te ha gustado, porque uno está deseando ver plasmada la trama, con todos los detalles, y los mejores momentos del libro, tal y como se recrearon en la cabeza de uno. Por otra parte, le da una ventaja al espectador que conoce el libro, porque tu cabeza llena automáticamente los huecos argumentales y las elipsis, lo que hace dificil juzgar la película objetivamente a efectos de guión. Al fin y al cabo, una película debe sostenerse por si misma, es un material independiente del libro en el que se basa, y no debería contar con que el espectador lo haya leído.
Hablando con otras personas que no conocen el libro, veo que esa es quizás la principal pega que un espectador que no haya leido el relato original pueda encontrar. Las motivaciones de Katniss, la protagonista que es obligada, por las circunstancias, a participar en esa versión homicida y futurista de Gran Hermano, son complejas, sobre todo en la relación con su compañero de distrito, Peeta, y oscilan entre la pose calculada y la sinceridad. Muchos espectadores de la película no tienen muy claro cual es la postura real de Katniss, mientras que los lectores del libro sabemos que... ni la propia Katniss lo tiene claro del todo.
Por lo demás, a mi me parece una adaptación modélica, que se ciñe con bastante respeto a la historia (aunque elimine o introduzca algunos elementos menores) , explicándola con claridad y haciéndola amena y emocionante. La película además añade riqueza al universo que describe el libro. En la novela, todo lo vemos desde el punto de vista de Katniss, lo que, como decía, añade más claridad a las motivaciones de la protagonista. Pero por otro lado, nos resta objetividad en la descripción de los demás personajes, y perdemos algo de vista el mundo que rodea a Katniss, centrada en su problema inmediato de seguir con vida. Además, Suzanne Collins, la escritora de los libros describe el mundo que rodea a los Juegos de una forma muy básica, mientras que la película le da una mayor textura, recreando muy bien la miseria de los distritos 11 y 12, o de la opulencia despilfarradora y decadente de los habitantes del Capitolio. Igualmente, tenemos algunos momentos que nos explican un poco más las personalidades de Haymitch (Woody Harrelson), el instructor de Katniss para Los Juegos, o del despiadado presidente (Donald Sutherland) de lo que ha quedado de los antiguos USA.
Y algo muy notable es que la película, como el libro, se toma su tiempo en construir a los personajes, en interrelacionarlos entre si y hacerles evolucionar un poco, con lo que, cuando empieza la carnicería en la segunda mitad de la película, al espectador le importa lo que va a ser de los protagonistas. Esto parece de sentido común, pero cada vez encuentro más personas que se queja si la película no empieza con una explosión y va subiendo desde ahí. Lo cual no es necesariamente malo, pero si no has dado tiempo para que la audiencia conecte con sus personajes, dificilmente vas a conseguir que se interese cuando empiece la acción.
Por cierto, de todo el reparto, mención especial a Jennifer Lawrence, que normalmente suele resultarme antipática, pero cuya actitud arisca y algo altiva le viene como anillo al dedo al personaje de Katniss, y donde la actriz demuestra que vale (Para muestra, el momento previo a la salida al estadio de Los Juegos, donde el temblor y la expresión de su rostro reflejan el natural terror que cualquiera tendría en una situación así).
Me han salido unas notas que, me temo, están demasiado influenciadas porque comparo continuamente el libro con la película en mi cabeza. Ya lo avisé, pero eso no es justo. Así que para terminar, aunque sea una película dirigida claramente a un público adolescente, es una producción entretenida, con un buen reparto, que cuida a sus personajes y que no trata a su público como si fuera tonto. Que ya es decir mucho, tal como están las cosas hoy el día.
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La descubrí por casualidad en su reciente pase por televisión: La historia de un bandolero australiano del siglo XIX que fue un héroe popular entre su gente por enfrentarse a la policía británica. Me llamó la atención el reparto, con Heath Ledger (el forajido que da nombre a la película) Orlando Bloom, Naomi Watts y Geoffrey Rush, y esa estética de western moderno que de vez en cuando sigue abriéndose paso entre los estrenos actuales.
La historia sigue el manual de la película del buen forajido, y aunque está contada con corrección, no me consiguió enganchar demasiado. De hecho, aunque se esfuerza por crear lazos de simpatía con el protagonista y su banda, no consiguió emocionarme un poco hasta el tiroteo final de la película. Tampoco está demasiado aprovechada la historia de amor con Naomi Watts, ni la presencia casi testimonial de Geoffrey Rush, que sólo está un nivel por encima del cameo. Por lo demás, poco destacable, aunque tiene algún momento simpático (como aquel en el que la banda entra a desvalijar una familia y terminan hablando amigablemente con la servidumbre, una efectiva forma de subrayar que eran “bandidos del pueblo”).
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Lo prometo, a pesar de que las malas críticas generalizadas, y el punto de partida algo chorra (la adaptación cinematográfica... ¿del juego de los barquitos?) he procurado ir con la mente abierta. Pero la verdad es que la idea que flotaba en el ambiente antes del estreno, y confirmada por el trailer es que iba a ser algo en la línea de Transformers.
Y, bueno, no exactamente. La verdad es que el punto de partida, una invasión alienígena, recuerda más a Independence Day, por ejemplo. Aunque no se produce la devastación de monumentos emblemáticos de ID4 y otras películas del ramo, ni se profundiza en los invasores ni en sus motivaciones. La verdad es que todo el guión está pensado para llevar la película a una situación que recree ese escenario de guerra naval, solo que ahora, el enemigo son los aliens.
El tono de la película también tiene un aire a Independence Day en el tono ligero de la historia, de aventura juvenil, a pesar de que hablamos de un ataque extraterrestre que pone en peligro la supervivencia de la raza humana. La película no pretende ser realista (¿quien puede creerse que una chica con un físico tan endeble como Rihanna pueda ser un miembro del ejército?), y eso no tiene nada de malo. La vocación de la película es el entretenimiento espectacular, y debe admitirse que espectáculo si que hay. Los efectos especiales que recrean las naves espaciales invasoras o las confrontaciones de estas con los barcos de la armada USA son impresionantes, y con cierta tendencia a recrearse en la mecanica de los vehículos extraterrestres. Michael Bay estaría orgulloso. Probablemente la comparación con Transformers viene de ahí.
El problema es el de siempre. La historia no termina de funcionar. Durante los primeros cuarenta minutos, te presenta al personaje protagonista, Taylor Kitsch, que hace de un oficial de la marina con problemas de respeto a la autoridad y liderazgo. En toda esa parte, la historia sigue el manual de arquetipos, y no te da nada a lo que cogerte con un poco de entidad: Ni diálogos, ni situaciones, ni nada, y toda esa parte se hace pesada. Uno podría esperar que, una vez empiecen los tiros, la cosa mejore. Por desgracia, cuando empieza la guerra de barcos, la cosa no mejora mucho. Como digo, los efectos especiales están bien conseguidos, pero en general, los personajes, empezando por el protagonista, resultan globalmente muy poco conseguidos, y Liam Neeson, el único actor con un poquito de entidad, no tiene en la película más que un papel testimonial, con lo cual cuando empieza la acción, no tienes como espectador ninguna vinculación emocional. Y las escenas de acción no consiguen transmitirte emoción, ni suspense.
Por intentar que no todo en este texto sea negativo, me gustó la trama del marine amputado, la idea de añadir un barco más, que se necesita desesperadamente, a la batalla y a quien recurrir para manejarlo, y la forma que se inventaron para integrar las mecánicas del juego dentro de la película (la cuadrícula, los disparos a ciegas). Pero me temo que no justifican el dedicar tiempo de visionado a una película de acción que no consigue integrarte en la trama...
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Pasó bastante desapercibida, probablemente porque no es una película cómoda ni fácil de vender. Primero porque su protagonista, Mel Gibson, aún continua en el estatus de caido en desgracia desde hace años. Y segundo, porque aunque la premisa parece la base para una comedia amable, no lo es en absoluto, sino más bien un drama familiar en toda regla.
Porque la película nos narra la historia de una depresión. La historia de un hombre que lleva años sin salir de su estado depresivo, algo que está destruyendo la relación con su familia, y que le lleva inexorablemente al suicidio. Es algún mecanismo de defensa el que hace que, en vez de suicidarse, empiece a usar una marioneta para relacionarse con el mundo, algo que le permite aislarse y ocultarse tras esa personalidad imaginaria para no tener que tratar con un entorno familiar al que quiere, pero por otra parte le asfixia. Pero esa solución sólo es temporal, y cuando la personalidad imaginaria, que le protege pero que también es tremendamente egoista, amenaza con tomar el control, el protagonista tendrá que plantearse una solución definitiva. En todo esto, la desoladora interpretación de Mel Gibson como ese padre de familia resulta de lo más auténtica.
Con todo, la historia no se centra sólo en el personaje de Gibson, ni en una Jodie Foster madre de familia, importante pero que termina teniendo un rol menor (supongo que estaba demasiado ocupada dirigiendo, más que correctamente, la película), sino que sigue paralelamente la historia del hijo mayor de la familia (Anton Yeltsin, Chekov en Star Trek) un inteligente joven obsesionado con no parecerse a un padre que desprecia, y a una amiga de instituto, una Jennifer Lawrence pre Juegos del Hambre, que interpreta a una animadora de instituto que es mucho más de lo que parece y que arrastra una importante carga personal. Los dos jovenes actores llevan una importante carga dramática de la película, con bastante fortuna.
En resumen, que el extravagante punto de partida no os engañe. La película no es una bufonada estilo Jim Carrey o Adam Sandler, sino un competente melodrama que merece verse, y donde vemos que Mel Gibson sigue siendo un más que notable actor, y descubrimos a algunos jóvenes talentos que sospecho que seguiremos viendo en los próximos años.
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Chronicle es un producto curioso, que integra dos corrientes muy populares en el cine comercial moderno. Una es el llamado Found Footage, es decir, una película reconstruida, supuestamente, a partir de material que los protagonistas grabaron cámara en mano. Estilo Monstruoso, o El Proyecto de la Bruja de Blair. La otra, claro, es el cine de superhéroes.
La historia cuenta la historia de tres chavales canadienses que se encuentran con el proverbial meteorito que les proporciona superpoderes. Cual si la Fenix Oscura de los X-Men fuera, veremos como uno de ellos, el más inadaptado, se va corrompiendo progresivamente a medida que va mejorando en el control de sus superpoderes, dejando de lado toda cortapisa moral, lo que inevitablemente. llevará a una confrontación con sus dos amigos que terminará explotando de forma apocalíptica.
El tono es reminiscente de Heroes o el Protegido, con ese sentido de fingido realismo que hace que luego la introducción de pequeños elementos fantásticos tenga mucho más impacto que una tonelada de efectos especiales. En ese sentido, momentos como la primera vez que los protagonistas vuelan al cielo por encima de las nubes, visto desde la cámara de uno de ellos, es uno de los momentos que mejor me han transmitido esa sensación de sense of wonder que a veces uno echa de menos en el cine moderno. El referente de Misfits, otra serie británica de chavales con superpoderes absolutamente amorales, también viene a la mente cuando vemos esta película.
Aunque la referencia más comentada es la de Akira: La peripecia personal de Tetsuo, el protagonista de la película japonesa, y su transformación en un arma de destrucción masiva, recuerda el desarrollo de uno de los personajes de Chronicle, y , salvando las distancias, el sentimiento de apocalipsis sobrevuela la película durante el desenlace final.
También es interesante observar el ingenio a la hora de mantener las reglas formales de la película (es decir, que todo ha sido grabado por una o varias cámaras que están en el mundo de los protagonistas). Por ejemplo, la grabación de dos de los protagonistas que combaten suspendidos en el aire a la altura de los más altos rascacielos se resuelve mediante los móviles y tablets que flotan en torno a uno de los protagonistas que ha desencadenado una especie de tornado telekinético.
En resumen, una original vuelta de tuerca formal al cine de superhéroes, que además cuenta con un interesante desarrollo de personajes. Es justo que el director de la película esté ahora en conversaciones para dirigir el nuevo reboot de uno de los grupos de superhéroes emblemáticos de Marvel, Los 4 Fantásticos. Por mí, que tenga mucha suerte.
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Eden Lake
La premisa ya la conocemos: Una pareja de turistas incautos que viajan por la América profunda y que se dan de narices con una población autóctona, más bien agresiva con los visitantes, con los que tendrán que enfrentarse si quieren sobrevivir.
Sin embargo, en este caso, la película funciona muy bien, pese a lo conocido del punto de partida, gracias, primero, a que la película explota la simpatía con los protagonistas, y a que es fácil empatizar con el miedo y el cabreo con los que son los villanos en esta historia, una pandilla de críos preadolescentes liderados (y dominados) por un chaval que es claramente un sociópata. Cualquiera que haya sufrido, digamos, a un grupo de adolescentes que siguen armando bulla en el cine tras reiteradas peticiones de silencio, puede identificarse con el mosqueo del protagonista.
El caso es que tras varios roces entre ambos grupos se desencadena una espiral de violencia progresivamente más brutal que pronto desembocará en consecuencias irreversibles para todos los implicados.
Un sentimiento que la película consigue transmitir es no sólo la sensación de acoso y angustia ante la persecución que sufren los protagonistas, sino la de indignación e injusticia que sufren los protagonistas ante un conflicto que se ha creado de forma absurda, en parte por la amoralidad y absoluto sadismo del lider de los chavales, y en parte por un encadenamiento de circunstancias que sólo pueden calificarse como el colmo de la mala suerte elevado a la decima potencia (y donde, todo sea dicho, a veces los guionistas fuerzan la suspensión de la incredulidad del espectador al límite)
En cualquier caso, una muestra de como a partir de un género con unas premisas más que gastadas, se puede hacer un producto capaz de engancharte y golpearte con la fuerza de un puñetazo en la boca del estómago. Por cierto, que curioso es ver en el papel de uno de los protagonistas a Michael Fassbinder (Shame, X-Men First Class).
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