Este documental es una especie de Deconstructing Alex Supertramp, aunque Into the Wild sea posterior, una mirada más neutral que la de Sean Penn hacía este tipo de personajes que reniegan de la sociedad americana de las apariencias y el éxito, y se van a vivir a Alaska (circunstancialmente por haber nacido en USA). Tampoco podemos decir que el caso de Timothy sea exactamente el mismo que el de McCandless (por lo menos Timo sabía como no morir de hambre) porque en este caso hablamos de un ególatra con una necesidad desmedida de conseguir transcendencia que se graba mientras comete imprudencias en territorio Grizzly, una especia de Pocholo aventurero. Todo en su registro de video está enfocado en su figura, los animales son secundarios, todos esos "te amo" que les regala son pantomima y sus llantos esconden los demonios que le atormentan. Son delirantes y reveladoras las escenas donde el histrionismo de Timothy se deja llevar en su interpretación películera, pero que no consigue la escena perfecta y la sigue estirando (con maldiciones o repeticiones de lo que ya había dicho) en su intento de conseguirlo. Escenas que son relativamente pocas entre sus 100 horas de grabación, pero nos cuentan más sobre su propia personalidad inestable y presa de sí mismo que sobre los mensajes que nos trata de comunicar en contra de la Reserva, los supuestos cazadores furtivos o sobre los osos de los que no tiene ni puta idea más allá de ideas vagas. En fin, hablamos de una película sobre un tipo que en su afán de proteger a los osos lo único que consiguió es que matarán a dos para sacar sus restos de su estómago.
Conforme avanza se va haciendo más y más interesante, así que no aconsejo abandonarlo después de la primera media hora cuando ya estaba hasta los cojones del personaje y sus amigos. También hay que decir que entre lo rodado por el director tiene escenas de vergüenza ajena por morbosidad, sobre todo la escena en la que sale el propio Werner Herzog, o por sobreactuación con un forense desatado en primer plano u otras de los conocidos del protagonista. Chocante cuando al principio de la película un piloto dice que los osos no se lo comían porque pensaban que era retrasado. Al final de la película lo entiendes.
Ya lo decían en The Big Lebowki: "Sometimes you eat the bear ... and sometimes the bear eats you."
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Matt Damon sigue haciendo turismo, pero en esta ocasión la película de Greengrass es demasiado espídica y está montada de una forma atroz que anula el ritmo. Tiene algunas escenas de acción con cierto interés, pero tan largas que puedes echarte una cabezadita y despertar antes de que acaben.
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Superior por la dirección de Greengrass, un guión más elaborado y actores que se ajustan mejor a sus personajes.
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